13- Integración de la prevención en la gestión

Lograr la integración de la prevención en la empresa incrementa notablemente la eficacia de la acción preventiva. No es casual que el Reglamento de los Servicios de Prevención, Real Decreto 39/1997, dedique a esta cuestión el primero de sus artículos, indicando que la prevención de riesgos laborales deberá integrarse en el sistema general de gestión de las empresas, tanto en el conjunto de las actividades como en todos sus niveles jerárquicos, a través de la implantación y aplicación de un plan de prevención de riesgos laborales.

La integración de la prevención implica que debe proyectarse en los procesos técnicos, en las decisiones que se adoptan, en la organización del trabajo y en las condiciones en que éste se preste. Una labor que no solo depende de los empresarios/as y directivos/as, sino también del conjunto de los trabajadores/as y sus representantes.

La normativa en materia de prevención trata de impulsar una visión empresarial que contemple, en relación con cualquier acción, decisión o proceso, no sólo sus retornos productivos del sector metalúrgico, sino también la dimensión preventiva de toda actuación que, a la larga, redunda en una mejor productividad, puesto que una integración cabal de la prevención en la gestión no supone merma productiva, sino todo lo contrario.

El Servicio de prevención es también un instrumento útil para promover y apoyar la integración de la prevención en el sistema de gestión de la empresa a través de la colaboración con la dirección y con todas las unidades de producción y gestión. De hecho, incluso la evaluación de los riesgos y la planificación de la prevención, no son actividades cuya gestión y ejecución debieran corresponder en exclusiva al Servicio de prevención, sino que deben ser realizadas en íntima colaboración con las unidades afectadas. Por ello es muy recomendable contar con algún trabajador/a que, conocedor de la cadena de producción, pueda atender las consultas y colaborar con el Servicio de prevención ajeno, dado que la mayoría de las pequeñas empresas disponen, como único recurso especializado en prevención, de un Servicio de prevención ajeno.

La integración de la prevención en la gestión general se revela especialmente útil frente a los cambios en los procedimientos o en la organización del trabajo y en la adquisición de equipos y productos, actuaciones que pueden tener efectos sobre la seguridad y la salud al ser circunstancias que suponen una modificación de las condiciones de trabajo.

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